
¡Muy buenos días a todos! Me complace asistir al Foro Internacional de Zonas Económicas Especiales Privadas. Hoy es mi segunda vez de dar ponencia en Cámara de Comercio de Lima, que tiene una larga historia y gran influencia. Agradezco la gentil invitación del Presidente de la Cámara y también la recomendación del Señor Eduardo Salhuana, Expresidente del Congreso. El 14 de noviembre se cumple el primer aniversario de la inauguración del Puerto de Chancay, que pasa de marcha blanca a plena operación comercial. El Nuevo Corredor Terrestre-Marítimo entre Asia y América Latina ya tiene tres rutas principales y cuatro rutas secundarias. Gracias a la digitalización y los servicios personalizados, los productos peruanos ingresan al mercado de China por una vía rápida. Recientemente, el Congreso de la República del Perú aprobó con amplia mayoría la Ley de Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP), inyectó nueva vitalidad al país para atraer inversión extranjera y desarrollar la economía, demostró la sabiduría de una gobernanza abierta, inclusiva y proyectada al futuro. Aprovecho esta ocasión para compartir con todos una buena noticia: En la última Reunión APEC 2025, Presidente Xi Jinping anunció que la ciudad de Shenzhen (Provincia de Guangdong) será la sede de la Reunión APEC 2026. China sigue de cerca los pasos del Perú y va a acoger por tercera vez la Reunión APEC.
Pienso que Shenzhen no es una ciudad desconocida para los amigos aquí presentes, muchos gremios peruanos han visitado esta moderna, innovadora y energética ciudad. Sin embargo, hace más de cuarenta años, Shenzhen solo era un pequeño pueblo pesquero. Como dice el refrán, “Roma no se construye en un día”. El desarrollo de Shenzhen también pasó por tres etapas. Permítanme compartir con ustedes el camino recorrido por la Zona Económica Especial de Shenzhen.
En los años 80, Shenzhen arrancó sus primeros pasos y estableció la Zona Económica Especial aprovechando su favorable ubicación costera. En su etapa inicial, promovió desarrollo de industrias intensivas en mano de obra con el modelo de “tres suministros y una compensación” (procesamiento con materiales suministrados, procesamiento según muestras suministradas, ensamblaje con piezas suministradas y comercio compensatorio), atrayendo muchas inversiones y tecnologías extranjeras, lo que permitió su rápida integración en el sistema de división internacional del trabajo. En esta fase, el número de empresas en Shenzhen superó 600, de las cuales más de 400 eran empresas extranjeras; se generaron 100 mil empleos y las exportaciones pasaron de menos de 10 tipos a casi mil tipos de productos. Así, Shenzhen venía acumulando capitales, tecnologías y talentos para su desarrollo posterior. La famosa empresa Huawei nació precisamente durante esa fase. Huawei era una pequeña empresa con capital inicial de tan solo 21 mil yuanes (10 mil soles), formada por una docena de empleados que ensamblaban conmutadores telefónicos. Hoy, Huawei es el líder mundial en sector de telecomunicaciones y tecnologías informáticas.
En los años 90, Shenzhen entró en fase de actualización industrial. Con el auge de industria electrónica, Shenzhen se convirtió en centro mundial de fabricación de productos electrónicos y ganó título de “fábrica del mundo”. La empresa BYD, fundada en 1995 con poco más de veinte empleados, fabricaban baterías por encargo en un pequeño almacén alquilado. Hoy, BYD se transforma en gigante mundial de vehículos eléctricos y baterías de energía.
Desde comienzos del siglo XXI, Shenzhen entra en etapa de desarrollo de alta calidad basada en innovación independiente. La ciudad aplicó estrategia de “vaciar la jaula para atraer nuevas aves”, eliminó de forma proactiva capacidades productivas obsoletas y concentró recursos en apoyar industrias innovadoras y de alto valor añadido. En 2006, tres jóvenes fundaron DJI con un equipo experimental en una habitación alquilada de 20 metros cuadrados. En poco más de una década, la empresa DJI se convierte en líder mundial de industria de drones, ocupando más de 70% del mercado global de drones civiles.
Durante 45 años desde su creación, la Zona Económica Especial de Shenzhen cultiva innumerables milagros tecnológicos, completa transformación de “fábrica del mundo” a “capital de innovación” y logra gran salto en su desarrollo económico. El volumen de comercio exterior pasó de 18 millones a 633 mil millones de dólares; el PIB aumentó de 270 millones a 3,68 billones de yuanes (1,84 billones de soles); la producción industrial de empresas a gran escala creció de 84 millones a 5,4 billones de yuanes (2,7 billones de soles); y el PIB per cápita pasó de 835 yuanes a 205 mil yuanes en 2024, equivalentes a 28.900 dólares, nivel de ingresos medios de países desarrollados. Shenzhen cuenta con más de 184 rascacielos de más de 200 metros de altura, es número uno en el mundo, y su tasa de cobertura verde llega al 46%.
En los últimos cinco años, el PIB de Shenzhen crece con promedio anual de 5,5%, con una producción de 1.840 millones de yuanes (920 millones de soles) por kilómetro cuadrado. La ciudad tiene 25 mil empresas de alta tecnología, es decir, por cada kilómetro cuadrado hay 12 empresas. Cada 60 segundos se fabrica un vehículo eléctrico, cada 28,5 segundos se produce un teléfono móvil y cada dos minutos se concede una nueva patente de invención. En poco más de cuatro décadas, Shenzhen recorre trayectoria que otras metrópolis internacionales tardaron un siglo en alcanzar. Shenzhen de hoy interpreta con su vibrante capacidad de desarrollo la velocidad y pasión de la economía china.
Después de repasar el camino recorrido, pasamos la mirada a su “compañero del camino” Lima. La superficie de Shenzhen es de 2.050 kilómetros cuadrados, es decir, 600 kilómetros cuadrados menos que Lima. Su población alcanza 18 millones, 7,5 millones más que Lima. El año pasado, el PIB de Shenzhen alcanzó 516.800 millones de dólares, situándose entre las diez principales ciudades del mundo, y este PIB incluso superó a PIB de países como Dinamarca, Chile, Vietnam y Sudáfrica. Aunque existen diferencias en tamaño urbano y volumen económico, Shenzhen y Lima comparten múltiples similitudes en ubicación geográfica, carácter de ciudad costera abierta y potencial de desarrollo. Estoy convencido de que el presente de Shenzhen será el futuro de Lima. A continuación, quiero compartir con ustedes tres experiencias clave del desarrollo de la Zona Económica Especial de Shenzhen:
Primero, probar con valentía y reformar con coraje. Cuando Deng Xiaoping escuchó por primera vez propuesta de crear Zonas Económicas Especiales, dijo: “Deben tener espíritu emprendedor y valentía para abrirse camino entre las espinas.” Este principio de “atreverse a probar e innovar” se convirtió en esencia espiritual de Zonas Económicas Especiales de China. En 1979, el Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado aprobaron creación de las primeras Zonas Económicas Especiales. En 1980, las llamadas “Zonas de Exportación” pasaron a denominarse Zonas Económicas Especiales, convirtiéndose en una plataforma clave de apertura al exterior. Durante largo tiempo, el liderazgo del Partido Comunista de China garantiza que el desarrollo de las Zonas Económicas Especiales siga el rumbo correcto. El Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China aprueba múltiples resoluciones que fortalecen el marco jurídico para su funcionamiento. Las primeras políticas de “descentralización y flexibilización” rompieron barreras del sistema de economía planificada y el concepto de desarrollo de alta calidad tiene como núcleo la innovación institucional y coordinación regional. El Secretario General Xi Jinping señaló que Guangdong es soldado pionero, zona vanguardia y área experimental de la reforma y apertura, y Shenzhen siempre sale a la vanguardia en esta reforma. El Comité Permanente de La Asamblea Popular Municipal de Shenzhen ejerce plenamente su poder legislativo de Zona Económica Especial, concentró su labor legislativa en sectores emergentes vinculados con la industria local, y aprobó sucesivamente una serie de leyes pioneras y orientadoras que han sentado una base jurídica sólida para el desarrollo de nuevas fuerzas productivas. En materia fiscal, el impuesto sobre empresas en la Zona de Cooperación de Qianhai es de solo 15%, residentes de Hong Kong que trabajan en Shenzhen están exentos del impuesto sobre la renta personal adicional, y talentos altamente calificados pueden acceder a incentivos fiscales. En cuanto al apoyo industrial, empresas especializadas, refinadas, distintivas e innovadoras pueden recibir premios y subvenciones financieras; Empresas de comercio exterior obtienen subsidios para participar en ferias internacionales y se benefician de apoyo financiero con intereses bonificados. Aranceles preferenciales reducen costo de importación de vehículos eléctricos, baterías de litio y equipos de semiconductores. Empresas extranjeras que invierten en Qianhai pueden recibir incentivos proporcionales de hasta 30 millones de yuanes (15 millones de soles). Gracias a esta innovación institucional de “atreverse a ser pionero del mundo”, Shenzhen atrae el asentamiento de empresarios de varias generaciones. Shenzhen es la primera ciudad de China que establece por ley el “Día del Empresario”, mantiene el mayor número y densidad de empresas privadas del país, y merece efectivamente el título de “primera ciudad de economía privada de China”.
Segundo, es necesario tener apoyo de políticas de carácter estable, sostenible y sistemático. Después de asumir el cargo de Secretario General, Presidente Xi Jinping hizo su primera visita de inspección a Shenzhen, declarando que la reforma y apertura nunca va a detener pasos. El desarrollo de Zona Económica Especial de Shenzhen ha sido posible gracias a una política estable y coherente. En términos del tiempo, las políticas de Shenzhen nunca hacen cheques blancos ni cambios caprichosos, su elaboración respeta reglas del mercado, traza el plan maestro de inicio a fin, alcanza objetivos uno tras otro y eleva de manera ordenada la fabricación de baja a alta gama. En términos del espacio, el gobierno viene mejorando sistema de parques industriales, desde la construcción inicial de zonas industriales únicas, pasando por la extensión hacia infraestructura complementaria y cadenas industriales, hasta llegar a la fusión entre ciudad e industria, formando panorama de apoyo omnidireccional. Shenzhen fortaleció la infraestructura básica con la implementación de “siete conexiones y una nivelación” (conexiones de carreteras, agua, electricidad, telecomunicaciones, desagüe, gas, calefacción y nivelación del terreno), posteriormente promovió la fusión de cuatro dimensiones clave: vida, producción, bienestar y ecología, mejoró servicios públicos e instalaciones urbanas, redujo costos de entrada de empresas, y creó un buen entorno empresarial. Gracias a ello, conjuntos industriales pasaron de un crecimiento puramente económico a un desarrollo equilibrado entre economía, sociedad, bienestar y ecología. Este sistema de políticas estables y progresivas a largo plazo proporciona sólida garantía para que Shenzhen transite del crecimiento rápido al desarrollo de alta calidad, y de la expansión económica al fortalecimiento integral de la competitividad urbana.
Tercero, promover desarrollo regional coordinado e integrado. La construcción de la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hongkong-Macao constituye una importante estrategia nacional de desarrollo, y Shenzhen es su motor clave. Hoy, esta Bahía se convierte en la franja económica a primer nivel mundial. El año pasado, el PIB de la Bahía alcanzó 2,08 billones de dólares, superando por primera vez a la Bahía de Nueva York, San Francisco y Tokio. Hasta finales de 2024, la longitud operativa ferroviaria de las nueve ciudades del interior de la Gran Bahía superó 2.800 kilómetros, y la red de metro urbano alcanzó 1.477 kilómetros. Además, el Puente HongKong-Zhuhai-Macao es el complejo de puente marítimo más largo del mundo con una longitud total de 55 kilómetros. La interconectividad física de transporte se convierte en el sistema vascular que transporta personas, mercancías, capitales y otros “materiales nutritivos”, haciendo que la Gran Bahía pueda latir con fuerza y dinamismo.
El puerto de Chancay, como hub regional estratégico, conecta estrechamente a nuestros continentes a través del nuevo Corredor Terrestre-Marítimo entre Asia y América Latina en la nueva era, el desarrollo de parques industriales y el respaldo de la Ley de Zonas Económicas Especiales Privadas. Estas iniciativas liberan enorme potencial de crecimiento para la economía regional. El décimoquinto Plan Quinquenal elaborado por el Partido Comunista de China persiste en la combinación de mercado eficaz y gobierno proactivo, promueve la construcción del sistema de mercado unificado, abierto, competitivo y ordenado, crea un entorno empresarial mercadizado, legalizado e internacionalizado, y forma un orden económico que libera vitalidad y gestiona con eficacia. Al mismo tiempo, el plan formula explícitamente la ampliación de apertura de alto nivel hacia el exterior, para que el creciente megamercado de China mantenga su estabilidad, diversidad, fortaleza y grandeza, brindando más oportunidades de cooperación para Perú. Las ciudades de Suzhou y Chancay se hermanan, los puertos de Suzhou y Chancay se hermanan, y las aduanas de Chancay y Shanghai se hermanan. Además, Chancay y Shenzhen parecen hermanos. Hoy, la franja costera económica Lima–Callao–Chancay ya tiene su forma inicial y tendrá muchos éxitos por alcanzar.
Mirando al futuro, esperamos que la Ley de Zona Económica Especial de Chancay avance en mayor medida, ayudando a Perú a desplegar su ventaja de ubicación, profundizar la interconectividad entre Asia y América Latina y su cooperación económica y comercial, y construir juntos el nuevo canal marítimo de beneficios mutuos y ganancias compartidas. China y Perú debemos seguir avanzando de la mano, aprovechar nuevas oportunidades de desarrollo de Zonas Económicas Especiales y profundizar cooperación en sectores industrial, comercial e innovador. Bajo el espíritu orientativo de la construcción de la Comunidad de Futuro Compartido de la Humanidad, vamos a implementar activamente la Iniciativa para el Desarrollo Global y la obra de desarrollo de la Cuarta Reunión Ministerial del Foro China–CELAC, transformando frutos de cooperación en bienestar compartido para ambos pueblos, y llevar juntos la Asociación Estratégica Integral China-Perú hacia nuevas alturas.
Muchas gracias.