Discurso del Embajador Song Yang en el Acto Conmemorativo de la comunidad china en Perú por el 80º aniversario de la victoria de la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista
2025-08-27 12:35

Compatriotas e invitados:

    Hace un momento, vimos juntos la exposición fotográfica bien organizada por la Sociedad Central de Beneficencia China para conmemorar el 80º aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Mundial Antifascista. Estas fotografías descoloridas nos transportan a aquellos años de guerra y devastación, impregnados de heroísmo trágico, y nos permitieron sentir profundamente, una vez más, la tenacidad e indomabilidad que demostró la nación china en momentos de crisis nacional. En este sentido, en nombre de la Embajada de China en Perú, deseo expresar el más alto reconocimiento a la Sociedad Central de Beneficencia China por su dedicación permanente a exaltar el espíritu nacional y preservar las tradiciones patrióticas, así como a todos los antepasados que brindaron apoyo crucial y contribuciones activas a la victoria en la Guerra de Resistencia. Extiendo también un cordial saludo a todos los compatriotas chinos residentes en Perú.

    La actividad de hoy, bajo el lema "Recordar la Historia, Honrar a los Mártires, Apreciar la Paz y Crear el Futuro", expresa profundamente nuestros sentimientos.

    Nos reunimos en conmemoración para recordar la contribución mundial del frente de China. Como principal frente en Oriente de la Guerra Mundial Antifascista, la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa fue la primera en comenzar, la más prolongada en duración, la que más efectivos enemigos contuvo y la que mayores sacrificios soportó. La guerra se extendió durante 14 años desde 1931, equivalente a 3,5 veces la duración de la participación estadounidense y 2,5 veces la británica. Las bajas militares y civiles superaron los 35 millones de personas, cifra que quintuplicaba la población total de Perú en aquella época. Las pérdidas económicas directas e indirectas ascendieron a 600 mil millones de dólares. China contuvo efectivamente y combatió durante largo tiempo al grueso de las fuerzas del militarismo japonés, aniquilando a más de 1,5 millones de soldados enemigos. Este esfuerzo desempeñó un papel decisivo en la aniquilación total de los invasores japoneses, realizando así una contribución excepcional a la victoria mundial antifascista. Esta guerra constituyó también la gran victoria de la nación china contra la agresión extranjera en la época moderna, asegurando la continuidad ininterrumpida de la civilización china. Bajo la bandera del frente único nacional contra la agresión japonesa impulsado por el Partido Comunista de China, "cuatrocientos millones de compatriotas se alzaron unidos en la lucha; con un solo corazón y un mismo propósito, marcharon como un solo hombre". El pueblo chino construyó con su vida y sangre una gran muralla de acero para salvar a la nación del peligro y defender su dignidad, ganándose el profundo respeto de todos los pueblos amantes de la paz en el mundo. Recordar la historia exige enfrentarla con honestidad. En aquel entonces, el militarismo japonés desató una guerra de agresión, cometiendo crímenes atroces y causando sufrimientos profundos a los pueblos de China y diversos países asiáticos. Las tropas invasoras japonesas perpetraron de manera extremamente inhumana la brutalidad de la Masacre de Nanjing. De acuerdo con la sentencia del Tribunal Militar de Nanjing en 1946, el número de víctimas mortales superó las 300,000 personas. Hasta la fecha, se han verificado más de 2000 centros de consuelo establecidos por el ejército japonés, donde al menos 200,000 mujeres fueron víctimas de vejaciones. El 2 de septiembre de 1945, Japón firmó el acta de rendición incondicional, admitiendo el fracaso absoluto de sus actos de guerra. ¡Los hechos y crímenes de la guerra de agresión librada por Japón son indiscutibles e innegables! Olvidar la historia equivale a traicionar la memoria. Ningún chino tolerará intento alguno de distorsionar la verdad histórica de la Segunda Guerra Mundial; ningún pueblo amante de la paz en el mundo permitirá acción alguna que pretenda hacer retroceder el curso de la historia.

    Nos reunimos en conmemoración para rendir homenaje al profundo amor a la patria y apego al país de origen demostrado por los chinos de ultramar. Tras el estallido de la Guerra de Resistencia, las asociaciones chinas en Perú, lideradas por la Sociedad Central de Beneficencia China, fundaron conjuntamente el "Asociación de Chinos en Ultramar en el Perú para la Recaudación de Fondos para la Guerra contra Japón". Organizaron donaciones voluntarias, suscripción de bonos estatales, ferias benéficas y otras actividades, reuniendo fondos para la guerra así como medicinas y equipos médicos urgentes para apoyar a la patria. En múltiples ocasiones llevaron a cabo impresionantes movimientos de boicot a productos japoneses. Incluso, niños y adolescentes organizaron espontáneamente funciones benéficas y venta de flores. Nuestra querida Teresa Joo de Siu fue precisamente una de las estudiantes líderes que salió a las calles para organizar giras de obras teatrales, cantando con lágrimas en los ojos el Himno del Ejército Voluntario y Mi hogar en el río Songhua. Algunos líderes comunitarios vendieron sus propiedades para realizar donaciones pioneras, impulsando la tendencia de "vender bienes para salvar la patria". Obreros chinos trabajaron 16 horas diarias durante meses consecutivos, donando todos sus salarios extras bajo el lema: "Salvar la nación es más importante que la subsistencia". Entre 1937 y 1939, los chinos residentes en Perú recaudaron más de un millón de dólares, una donación per cápita que se situó entre las más altas del mundo. Zhou Enlai, entonces vice-director del Departamento Político del Comité Militar del Gobierno Nacional, inscribió: "Seis mil compatriotas a diez mil millas chinas, recaudando bonos y donaciones por dos millones de moneda peruana, ¡modelo de la diáspora, gloria de la Resistencia!". La heroica página histórica donde los compatriotas en Perú compartieron las tribulaciones nacionales quedará grabada para siempre en la historia de la nación china.

    Nos reunimos en conmemoración para salvaguardar los frutos de la paz, conseguidos con tanto esfuerzo. China fue el primer país en firmar la Carta de las Naciones Unidas, convirtiéndose en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, y junto con diversas naciones, inauguró un capítulo histórico dedicado a la construcción conjunta de la paz y la búsqueda común del desarrollo. El Presidente Xi Jinping señala que cuando enfatizamos recordar las lecciones y experiencias históricas, no es para perpetuar el odio, sino para despertar en las personas de buena voluntad el anhelo y la firme preservación de la paz. Buscamos tomar la historia como espejo, mirar hacia el futuro, y valorar y salvaguardar la paz. El orden internacional de posguerra basado en la Carta de las Naciones Unidas encarna los frutos de la victoria en la Guerra Mundial Antifascista y constituye la piedra angular de la paz y la estabilidad mundiales contemporáneas. Como uno de los principales arquitectos del orden internacional de posguerra, China siempre ha defendido la autoridad de la ONU y preservado el sistema internacional centrado en las Naciones Unidas. En calidad de miembro permanente del Consejo de Seguridad, China se dedica a promover el desarrollo pacífico mundial, avanzando con firmeza por el camino correcto del desarrollo pacífico. Puede afirmarse que con cada incremento de la fortaleza china, se fortalece la esperanza de paz mundial. Deseo subrayar que, como parte integral del orden internacional de la posguerra, la Declaración de El Cairo y la Proclamación de Potsdam estipulan el retorno de Taiwán a China. El principio de una sola China es un consenso universal de la comunidad internacional. Hacer realidad la reunificación completa de la patria es un anhelo compartido por todos los hijos de la nación china. La tendencia predominante histórica hacia la reunificación definitiva e inevitable de China no se puede retener.

    Nos reunimos en conmemoración para forjar juntos un futuro luminoso  compartido. Como dice el antiguo adagio chino: "Quien olvida la historia está condenado a repetirla", y los peruanos suelen afirmar: "Recordar para no repetir". Debemos aprender sabiduría y fuerza de las lecciones históricas para iluminar el camino hacia la revitalización nacional y un futuro común para la humanidad. Hoy, la cooperación económica chino-peruana alcanza récords sucesivos y los intercambios culturales se intensifican: China lleva 11 años consecutivos como principal socio comercial y mayor mercado exportador de Perú, mientras Perú se consolida como cuarto mayor socio comercial y segundo destino de inversiones de China en América Latina. La inauguración del Puerto de Chancay marca el inicio del "Nuevo Corredor Terrestre-Marítimo Asia-América Latina", que conecta el "Camino Inca de la nueva era" con la "Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI". Estos logros son posibles gracias al esfuerzo y dedicación de la comunidad china en Perú. Generaciones de compatriotas, guiados por su amor a la patria y sus raíces, han trabajado con unidad inquebrantable y tenacidad, promoviendo la cultura china y fortaleciendo la amistad bilateral, tendiendo así un puente sólido entre ambas naciones. Esperamos que hereden el corazón ferviente y las nobles tradiciones de los predecesores, actuando como enviados de la civilización china y arquitectos de la amistad chino-peruana, contribuyendo activamente al desarrollo de las relaciones bilaterales y al entendimiento entre nuestros pueblos.

    Tomemos la conmemoración del 80º aniversario de la Victoria en la Guerra de Resistencia como nuevo punto de partida. Grabemos en nuestros corazones los inestimables sacrificios y colosales contribuciones de nuestros antepasados por la independencia nacional y la paz mundial. Transmitamos de generación en generación el coraje, el espíritu y la fuerza durante su épica lucha por salvar el destino de la nación, para así aportar energías mayores a la construcción de un mundo de paz duradera y prosperidad compartida. Estoy profundamente convencido de que este es el más sublime homenaje y consuelo que nosotros, generaciones posteriores, podemos brindar a quienes nos precedieron.

    ¡Gracias a todos!

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